Aprender idiomas eficazmente

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Cuando uno aprende a memorizar, a estudiar correctamente, cuando uno se empieza a sentir más productivo, más centrado, etc., el impulso más natural e inmediato es el de empezar a buscar la forma de poner en práctica esos nuevos “super poderes”. Uno empieza a aplicar las técnicas de memorización en su trabajo, en su día a día, e incluso por diversión. ¿Pero qué mejor forma de aplicar tus nuevas habilidades que aprendiendo un nuevo idioma?

Aprender idiomas es otra de las asignaturas pendientes que tenemos todos, y de las que solemos acordarnos solamente en los propósitos de año nuevo. Está claro que conocer idiomas como el inglés es fundamental hoy día, y muy poca gente se preocupa de aprenderlo, o directamente se ha rendido ya. Muchos se han apuntado a academias o a escuelas de idiomas, y los más atrevidos se han ido una temporada al extranjero. Al otro extremo del espectro, todos conocemos o hemos oído hablar de personas que saben hablar 4, 5 o más idiomas… ¡Y están aprendiendo actualmente otros nuevos! ¿Por qué para algunos es tan fácil aprender y a otros les cuesta tanto? Desde aquí puedo adivinar algunas justificaciones que empiezan a pasar por tu mente: falta de tiempo, de capacidad, demasiado mayor,… Excusas. Todos tenemos prácticamente las mismas capacidades, las únicas diferencias son de actitud (que no de aptitud). Y hay otro factor importante: cuando has aprendido un par de idiomas eres capaz de identificar las fórmulas correctas para aprender nuevos idiomas.

Dentro de poco quiero empezar a aprender un nuevo idioma y quiero hacerlo de la forma más eficaz posible. Esto es, lo más fácil y rápido que sea posible. Quiero poder hablar en ese idioma en pocas semanas, pero sin agobios, sin estrés, etc. Investigando sobre el tema he recopilado una serie de consejos y fórmulas que voy a resumirte a continuación.

Aprende el vocabulario básico

Es habitual en los cursos de idiomas, que en cada lección aprendas algunas palabras, algunas construcciones gramaticales, se practique la pronunciación, escritura,… Todo mezclado. El problema es que el alumno se enfrenta de repente a muchos problemas nuevos. Intenta conjugar verbos que no conoce bien y encima intentando pronunciar correctamente. Son demasiados problemas a la vez. Ramón Campayo en su libro Aprende un Idioma en 7 Días recomienda empezar por aprender lo básico: el vocabulario. Simplemente con los verbos en infinitivo y los sustantivos más comunes puedes empezar a decir prácticamente lo que quieras. Eso sí, vas a sonar como Tarzán: “yo querer comer”, “dónde estar estación autobús”, etc.

En inglés las 1000 palabras más usadas se usan con una frecuencia del 85%. Con 3000 palabras cubres el 98% del uso habitual. ¿Qué quiere decir esto? Que si te concentras en aprender bien esas 1000 o 3000 palabras puedes defenderte perfectamente en ese idioma. De hecho, sabiendo unas 850 palabras –que es lo mínimo en el sistema de Ramón Campayo– el resto de palabras puedes ir aprendiéndolo con el uso normal del idioma.

Ser capaz de hacer frases sencillas como si fueras un niño pequeño y que un nativo pueda llegar a entenderte, te motivará lo suficiente para empezar a aprender más gramática y conjugaciones. En muchos idiomas, como en el inglés, cambiar una frase a futuro, por poner un ejemplo, es tan sencillo como añadir una sola palabra.

Empezar a usar el idioma: hablar y escuchar

Usar el lenguaje desde el primer día, y que apliques lo que vas aprendiendo, va a empezar a crear en tu cerebro las nuevas conexiones que son necesarias para adquirir realmente el idioma. Las palabras del vocabulario básico que has aprendido son herramientas que te van a permitir seguir aprendiendo, y por lo tanto hay que usarlas desde el principio. Fíjate que solamente con 10 verbos, 10 sustantivos y 10 adjetivos puedes construir 1000 frases. No tienes que hacerlo perfecto, solo tienes que empezar a crear frases que cumplan su cometido: comunicarse.

Sid Efromovich recomienda realizar lo que él llama “conversaciones de ducha”. Se refiere a llevar conversaciones mentales mientras que estás en la ducha, o dando un paseo, esperando el autobús, etc. Hablando contigo mismo en el nuevo idioma consigues dos cosas: en primer lugar practicar, y en segundo lugar darte cuenta de cosas que no sabes y que necesitas aprender.

Escuchar el idioma es algo fundamental, porque tenemos que pasar de oír ese idioma a escucharlo realmente. Parece obvio, pero hay que saber hacerlo correctamente.

Para empezar no podemos esperar entender el 100% de las palabras que oigamos. No importa. Lo importante es que más o menos pillemos el contenido de lo que oigamos. Esto lo haremos por el contexto y por el lenguaje no verbal. Los gestos y las expresiones faciales son muy importantes en muchos idiomas, y nos pueden dar las pistas necesarias para entender el mensaje. Y si más o menos comprendemos lo que estamos escuchando, podremos adquirir el idioma inconscientemente. Esto es lo que se conoce como “comprehensible input” (información comprensible). Chris Lonsdale cita estudios que demuestran que este tipo de aprendizaje es muy importante: los estudiantes aprenden mejor cuando lo que se les dice es solamente un poco más difícil que lo que son capaces de entender fácilmente.

Hay que comprender que aprender un idioma no es una cuestión de acumular un montón de conocimiento, sino que se parece más a un entrenamiento fisiológico. Para empezar tenemos “filtros” cerebrales que nos hacen ignorar mentalmente todo aquello que no sea el idioma al que estamos acostumbrados. Tenemos “sordera” a todo lo que no nos resulte familiar. Por tanto hay que romper esas barreras entrenando el oído a sonidos a los que no estamos acostumbrados. De igual forma que entrenamos el oído, hablar en un idioma nuevo ejercita nuestros músculos de una forma nueva para ellos. Los músculos de la cara, la lengua, la laringe, tienen que aprender a trabajar en conjunto de una forma en la que no lo habían hecho antes, y para que aprendan hay que entrenarlos. Lonsdale dice “cuando te duela la cara es que lo estás haciendo bien”.

Obstáculos

Contado así parece sencillo: aprendes 1000 palabras del idioma y empiezas a hablarlo y a escucharlo lo mejor que puedas. Está claro que no es tan sencillo. Hay algunos obstáculos que hay que saber sortear.

El tiempo es la escusa número uno. Yo aquí hago una recomendación muy sencilla: dedicarle 1 hora al día durante 20 días. Este es el consejo que da Josh Kaufman en su charla sobre aprendizaje de nuevas habilidades. Ramón Campayo en su libro explica su método para aprender cualquier idioma en 7 días, únicamente dedicándole una hora al día. Esto parece una locura pero su esposa cuenta la siguiente anécdota:

Campayo dio una vez una conferencia en Munich. La dio completamente en Alemán. En el turno de preguntas alguien le comentó que el contenido de la charla había estado muy bien pero que debería mejorar su alemán. Campayo respondió «Desde luego, pero dame algo más de tiempo». Aquella persona volvió a preguntar «¿Cuánto tiempo llevas estudiando esta lengua?», a lo que Campayo respondió: «Una hora y 45 minutos exactamente». Ese era el tiempo que había durado el vuelo en avión de España a Alemania.

Evidentemente no todos tenemos la capacidad de Ramón Campayo. Una hora y cuarenta y cinco minutos, o incluso 7 días quizás sea excesivo, pero 20 horas para defenderse en un idioma nuevo no debería ser un problema para una persona normal. Recuerdo que no estamos hablando de dominar perfectamente un idioma, sino de defendernos en él lo suficiente para poder seguir perfeccionándolo con el uso.

Kaufman recomienda obligarse a dedicarle AL MENOS 20 horas. La razón es lo que él llama la barrera de la frustración: mucha gente cuando empieza a aprender algo se sienten torpes y estúpidos. Al comprometerse a dedicarle 20 horas mínimo vas a poder superar esa barrera sin importar como te sientas.

Y éste es el siguiente obstáculo que nos encontraremos: nuestro estado psicológico. Si estás triste, enfadado o estresado, NO vas a aprender. Vas a aprender más rápidamente si estás feliz, sientes curiosidad, estás relajado, etc. Ejercicios de relajación antes de la sesión de estudios, practicar mindfulness,… todo esto va a hacer que aprendas más rápido, que retengas mejor las cosas en la memoria, etc. Algo fundamental es tener muy claro el porqué es importante para ti aprender ese nuevo idioma. Recuérdatelo cuando te sientas frustrado.

Herramientas

Vivimos en la era de la información. Tenemos Internet, dispositivos móviles muy potentes, formas de comunicarnos instantáneamente con todas las partes del mundo,… ¡Aprovechémoslo! Además yo siempre he sido partidario del autoaprendizaje, y con el idioma no voy a ser menos.

Para empezar recomiendo el ya mencionado libro de Ramón Campayo. Aunque no sigas el sistema al pie de la letra te va a dar métodos muy útiles, sobre todo para la memorización del vocabulario. Además Campayo da en el libro una lista de palabras mínimas que deberías aprender en el nuevo idioma.

Ya he recomendado en el pasado la web memrise. Es una web, con su correspondiente aplicación móvil, que te ayuda a aprender de forma sistemática usando técnicas como la técnica de la cadena, que ya deberías conocer y estar usando a diario. Hay muchos cursos de idiomas y yo lo estoy empezando a usar para memorizar vocabulario.

Para escuchar el idioma no hay mejor herramienta que YouTube. Busca cursos de iniciación, o charlas de algún tema que te interese en ese idioma. Podrás encontrar incluso programas infantiles si quieres algo muy, muy sencillo. También puedes cambiar el idioma de algunos programas, series y películas de la televisión (incluso activar los subtítulos).

Cuando dominéis suficiente el lenguaje podéis empezar a tener conversaciones reales. Encontrar un compañero para practicar el idioma es fundamental. Busca en Google páginas de intercambios de idiomas como ConversationExchange. En este tipo de sitios puedes buscar gente nativa del idioma que estás aprendiendo y que ellos mismos estén interesados en hablar tu idioma natal. Podéis elegir cartearos por email, chatear o mantener videoconferencias. Incluso podéis buscar a alguien de vuestra ciudad para quedar en persona. Otra opción es contratar a una persona que vaya a vuestra casa a practicar.

Conclusiones

Aprender un nuevo idioma es más sencillo de lo que la gente cree. Solamente hay que ser sistemático, afrontar la tarea con el correcto estado de ánimo y… ¡dar el primer paso!

Espero poder contaros pronto mis progresos con el japonés. ¿Qué idioma os gustaría aprender a vosotros?

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6 Respuestas

  1. Eduar

    Yo leí el libro y la metodología es muy buena para idiomas como inglés, francés, alemán italiano, portugués y tal, lo complicado son las pronunciaciones en los idiomas que no se leen como escriben.

  2. Pero lo que propone Campayo para memorizar es escribir las palabras en el otro idioma, tal y como se pronuncien en castellano. La escritura correcta se aprendería más adelante. De hecho, el inglés tampoco se lee como se escribe, al menos como leemos en castellano. El italiano sí se parece al castellano en ese sentido.
    Para memorizar “tú” en inglés sería “you”, pero memorizaríamos “yu”, que es como se lee. Así podemos memorizar cualquier idioma.
    Pongamos un ejemplo extremo: en japonés “leer” se escribe “読む”, pero se lee “yomu”. Lo que tienes que memorizar entonces es “yomu” (muy fácil de memorizar, por cierto). Más adelante te puedes preocupar de aprender la escritura correcta 😉

  3. Eduar

    Ya entiendo eso, pero es bastante complicado escribir sonidos de declinaciones que nunca hemos oído y que el más mínimo sonido cambian totalmente el significado, también hay que tener en cuenta que el oído lo tenemos a un mayor o menor nivel .acostumbrado al inglés.

  4. Sí, es verdad! Yo creo que esos sonidos tan sutiles de algunos idiomas solo se pueden aprender con la práctica: escuchando y hablando. El libro de Campayo está bien para la primera dos semanas de aprendizaje del idioma, pero para poder dominarlo, y sobre todo para poder hablarlo fluidamente, hay que empezar a usar el lenguaje cuanto antes.

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